Aceh, la provincia más conservadora de Indonesia

Última actualización 24 Dec, 2023 | Publicado el 23 Dec, 2023 | 0 Comentarios

Aceh es la provincia más occidental de Indonesia y también de la inmensa isla de Sumatra. Tiene una extensión de 57.000 km2, similar a la extensión de Croacia o Togo, y es la única de las 38 provincias que se rige por la ley Sharia o ley islámica. Es, por lo tanto, la región más conservadora del país y fue aquí donde empezó la expansión del Islam en Indonesia.

Su capital es Banda Aceh, nombre que significa ‘Puerto a la Meca’. 

Todos conocemos uno de los desastres naturales más terribles de la historia, el tsunami ocurrido el 26 de diciembre de 2004 como consecuencia del terremoto producido sólo 1 hora antes. El epicentro de ese terremoto se produjo muy cerca de la costa de Aceh, causando que esta región fuera la primera a la que llegó el tsunami y en la que más daño causó. 

Pasé 8 días en esta remota provincia y tuve una experiencia maravillosa, pero antes de contarte qué hice y visité, debo ponerte en contexto ya que en Aceh se aplica la ley Sharía y debes tenerlo en cuenta. 

mezquita aceh

La ley Sharía y cómo afecta a la gente en Aceh

 

La ley sharía o ley islámica es la base del derecho islámico. Se trata de una serie de reglas fundamentadas en el Corán que rigen la conducta y la moral de los ciudadanos.  

Hay algunos países donde esta ley prevalece, como son el caso de Arabia Saudita, Yemen o Mauritania. En Indonesia, sólo se aplica la Sharía en la provincia de Aceh. 

Acorde a esta ley, no existen cines en toda la provincia de Aceh, el alcohol está terminantemente prohibido, no existen bares ni discotecas y tener relaciones sexuales antes o fuera del matrimonio está castigado con la flagelación en público. También la homosexualidad es castigada

Esta situación hace que la vida para sus habitantes, y en especial para los jóvenes se vea muy controlada y dominada por toda una serie de imposiciones y prohibiciones. En realidad, el 98% de los habitantes de Aceh son musulmanes, y una gran mayoría de ellos apoya estas reglas o al menos, ha aprendido a convivir con ellas.  

mezquita aceh

No hay mucho que puedan hacer al respecto. De hecho, quizás lo peor de todo no sean los azotes o latigazos en público ante las mezquitas los viernes, sino la vergüenza de que se les castigue ante cientos de personas y sea publicado en redes sociales y periódicos locales.  

¿Cómo te afecta esto si visitas Aceh? Pues no más de lo que lo haría si estuvieras en países musulmanes muy conservadores. Si eres mujer no debes cubrirte la cabeza excepto en las mezquitas, pero si debieras vestir sin mostrar piernas, hombros o escote. Yo llevé prácticamente la misma ropa los 8 días, pantalón ancho y camiseta ancha de manga corta. En alguna ocasión me cubrí con un jersey a pesar del calor.  

Fue imposible encontrar alcohol, ni siquiera en hoteles, y si viajas en pareja deberías evitar las muestras de afecto en público, incluso si estáis casados.  

Hay grupos pro-derechos humanos que condenan los castigos impuestos en nombre de la ley islámica, pero hasta el momento, se siguen sucediendo. Cuando estuve, recuerdo un día que era viernes y estábamos comiendo. La ciudad estaba vacía, nos contaron que había latigazos frente a la mezquita. No quisimos ir a verlo.  

Mi viaje a Aceh

 

Visité Aceh cuando ya llevaba 6 semanas en la isla de Sumatra. Había estado en una zona de mayoría cristiana en el lago Toba, con dos viajeros catalanes, y después de que uno de ellos se fuera hacia el sur, el otro chico y yo encaramos hacia el norte en su moto. Subimos al volcán Berastagi y vimos orangutanes en Bukit Lawang. Era momento de adentrarnos en Aceh, tenía curiosidad y miedo al mismo tiempo.

Salimos de Bukit Lawang por la mañana, teníamos más de 600 kilómetros por delante y sabíamos que no los íbamos a recorrer en un día. Las carreteras en Sumatra están en mal estado, el tráfico es denso y solo hay un carril para cada sentido. A primera hora de la tarde ya entramos en la provincia de Aceh, yo estaba nerviosa, no sabía cómo nos recibiría la gente, había escuchado tantas cosas, sobre todo en referencia a la mujer, que por si acaso me puse mi jersey a pesar de estar a 35 grados bajo un sol abrasador.  

Indonesia es el país con mayor número de musulmanes del planeta, y la realidad en cuanto al pañuelo o hiyab en la mujer, es que muchas lo llevan, pero muchas otras no. En Aceh la cosa es distinta, empecé a fijarme en todas las mujeres que cruzábamos por el camino, todas, sin excepción, llevaban el pelo cubierto. 

Pero lo que más me impactó fue la cantidad de mezquitas que había. Muchas más que en otras zonas del país. Eran coloridas, muy distintas entre sí, imponentes, algunas más modestas, pero otras muy monumentales. Durante el camino había personas en la carretera pidiendo dinero para la construcción de las mezquitas y es que muchas de ellas estaban levantándose y otras en remodelación. 

Cuando estaba a punto de anochecer paramos delante de una universidad que vimos desde la carretera. Preguntamos si podíamos montar la tienda de campaña sólo para dormir esa noche, nos miraron como si fuéramos dos locos, pero aceptaron que durmiéramos en la recepción. A esa hora ya no había estudiantes, pero a primera hora deberíamos recoger.

estudiantes indonesios

Estudiantes y profesores de la universidad donde dormimos

No había agua en los baños. Tres profesores visitantes que eran de Yakarta y estaban hospedados en un hotel cercano nos preguntaron si teníamos ganas de ducharnos en su hotel. Yo no pude rechazar la oferta así que allí nos llevaron en coche, pagaron una habitación para y me indicaron que me tomara mi tiempo. Llevaba meses sin una ducha de agua caliente así que me supo a gloria, pero allí no acaba la generosidad indonesia, después nos invitaron a cenar comida típica de Aceh, muy picante, por cierto, y nos llevaron de vuelta a la universidad. Allí pasamos la noche durmiendo en la tienda y al día siguiente partimos apenas salió el sol. 

Recorrimos los 300 kilómetros que nos quedaban hasta llegar a la capital, Banda AcehLlegamos a última hora de la tarde, mojados por la lluvia y cansados, pero todavía tuvimos que buscar durante un par de horas un lugar económico para dormir, y es que Banda Aceh no está acostumbrado al turismo extranjero y no dispone, como otras ciudades, de albergues o hostels, o al menos no cuando estuve ahí. Encontramos finalmente una pensión decente a un precio razonable con baño compartido. No hace falta decir que yo era la atracción de todo aquel que estaba alojado en esa pensión, y es que no están acostumbrados a ver a chicas occidentales y/o con los brazos al descubierto y el pelo sin cubrir. El personal no hablaba ni media palabra de inglés.

moto aceh

Sumatra es tan inmensa y Aceh tan poco visitado, que todos quieren tomarse fotos

 

Qué ver en Banda Aceh

Museo del tsunami

El primer día lo dedicamos a ver todo lo relacionado con el tsunami de 2004, que dejó más de 260.000 fallecidos en el mundo. Banda Aceh fue la ciudad más afectada aquel 26 de diciembre de 2004. A las 8 de la mañana hubo un terremoto de 9.1 grados en la escala de Richter cerca de la costa de Aceh, que provocó que un rato después una ola gigante arrasara por completo la ciudad, dejando a su paso solo muertos y desolación.

El museo conmemora el fatídico desastre que asoló no sólo Aceh sino también la mayoría de las costas del océano Indico. Sirve también como centro educativo y como lugar de evacuación en el caso de que ocurriera otro evento similar. Se inauguró en 2008 y es conmovedor. Totalmente recomendable.

museo del tsunami

Monumen Kapal Tsunami Lampulo (barco en el tejado)

Otro lugar muy curioso de ver en Banda Aceh es un barco en el tejado de una casa. Cuando las olas gigantes del tsunami empezaron a llegar a la ciudad, arrasaban con todo a su paso, edificios incluidos. Este barco quedó atrapado en lo alto de una casa. La gente empezó a subirse a él y gracias a ello, 59 personas pudieron salvarse. Hoy ha quedado como parte del recuerdo y se puede visitar. Allí precisamente conocimos a dos chicos de Sulawesi que nos llevaron a otro lugar también relacionado con el tsunami.

barco en el tejado

PLTD Apung 1

Y si el barco en el tejado me impactó, cuando vi el PLTD Apung 1 no salía de mi asombro. Este inmenso buque de 2.600 toneladas estaba amarrado al puerto y era un generador de electricidad. Entró varios kilómetros tierra adentro y ahí se quedó, en medio de la ciudad. Cuando ves esto, te das cuenta de la fuerza de la naturaleza. Un gran buque en mitad de una ciudad y ahora, rodeado de edificios. 

El buque se puede visitar y desde su cubierta hay vistas de toda la ciudad. Los dos chicos de Sulawesi nos invitaron a comer después de visitar el gran barco.  

PLTD Apung 1 Aceh

Parece increíble que este barco se encuentre hoy en día en mitad de la ciudad

Arriba del barco la gente quería fotos

Arriba del barco la gente quería fotos

Mezquita Raya Baiturrahman

La impresionante mezquita Raya Baiturrahman fue casi el único edificio que quedó en pie durante el tsunami. En ella se refugiaron muchas personas que finalmente sobrevivieron. 

Fue construida por los holandeses a finales del siglo XIX y es un lugar muy especial para los habitantes de Banda Aceh ya que se mantuvo intacta a pesar del caos y de la destrucción que ocurrió tras el tsunami. Esto hizo que la religión cobrara todavía más importancia para sus habitantes. Como en cualquier mezquita, el código de vestimenta es importante y las mujeres deben cubrirse el pelo, hombros y piernas.

Masjid Raya Baiturrahman

Masjid Raya Baiturrahman

Pulau We

Aguas cristalinas, fondos marinos llenos de vida y ambiente relajado, es lo que te espera a 1 hora en ferry desde Banda Aceh. Esta pequeña isla volcánica es un paraíso para mochileros y amantes del buceo ya que aquí se hacen algunas de las mejores inmersiones. No está masificada y es un buen lugar para pasar unos días de descanso si te encuentras en este extremo de Sumatra.

Aunque no fuimos a Pulau We si fuimos a las playas de Banda Aceh

Hospitalidad extrema

 

Después de un par de días de recorrer los lugares arriba mencionados y conocer la ciudad, nos colocamos frente al museo del tsunami para vender pulseras. Ya lo habíamos hecho en otros lugares de Sumatra y aunque las ganancias eran poquitas, nos permitían cubrir gastos de comida y alojamiento. Sin embargo, lo más importante era que socializábamos muchísimo, enseñamos a los niños a hacer pulseras y también conocimos a una asociación de moteros de la ciudad que nos invitaron a comer a la casa de uno de ellos.

tsunami museum aceh

Este niño aprendió a hacer pulseras conmigo

Uno de los moteros, se me acercó y me preguntó si queríamos hospedarnos en su casa. Zaki era un padre de familia con 3 hijas que quería practicar inglés. Nos explicó que cuando ocurrió lo del tsunami, Banda Aceh se llenó de extranjeros que vinieron a ayudar, pero que cuando la ciudad quedó reconstruida se fueron yendo y ahora era raro poder interactuar con algún extranjero, por eso nos invitó, a lo cual accedimos encantados.  

Zaki y sus hijas

Zaki y dos de sus hijas a punto de llevarlas al cole

Nos alojamos en casa de Zaki y su familia

Zaki vivía con su mujer Intan, sus 3 hijas pequeñas Yasila, Latifa y Diba, y sus padres en una casa que quedó arrasada por el tsunami pero que con esfuerzo y dedicación consiguió levantar de nuevo. Nos contó historias estremecedoras sobre ese terrible 26 de diciembre. Una prima suya sobrevivió un mes flotando en el mar sobre una puerta de madera, cuando la rescataron estaba en los huesos, pero viva. Vivió 6 meses más y murió con 20 y pocos años. La hermana de Intan nunca fue encontrada, ni tampoco su bebé ni su marido. Zaki explicó también que cuando a los pocos días de la tragedia estaba sentado sobre una pila de escombros en su casa derruida, notó que sobre lo que se apoyaba no eran ladrillos y tierra, sino un cadáver. Historias en primera persona que ningún museo puede superar. También nos mostraron videos de los días posteriores al tsunami que ponían los pelos de punta.  

Pasamos 3 días con Zaki, Intan y su familia. Nos trataron como a príncipes, cocinaron para nosotros y nosotros para ellos, me regalaron un pareo de batik, también un precioso hiyab, fuimos a la mezquita, hicimos una ruta en moto por las afueras de la ciudad y por las playas y tuvimos charlas muy interesantes y profundas.

Me gustó compartir esos días con gente tan distinta a mí, con mujeres que tienen sueños tan distintos a los míos, pero a la vez las sentí tan cercanas. El sueño de Intan es que sus 3 hijas supieran el Corán de memoria, y para eso asistían cada tarde a una madrasa. Estaré eternamente agradecida a esta familia.

hospitalidad Aceh

Intan, su suegra y el sarong de batik que me regalaron

moto aceh

Con Intan en la salida en moto por los alrededores de Banda Aceh

Último día en Aceh y pasa de todo

 

Llegó el día de dejar Banda Aceh y recorrer los 600 km que la separan de Medan, otra gran ciudad de la isla de Sumatra. Salimos temprano por la mañana con la moto y fue un día de mucha carretera en el que solo paramos a comer. Cuando estaba anocheciendo, vimos un cuartel militar y preguntamos si podíamos poner la tienda de campaña para dormir. Aclaro que la idea no era no pagar alojamiento, pero es cierto que viajábamos con presupuesto ajustado y que en esa zona de Aceh no abundan los alojamientos turísticos.

Para resumir, los militares, muy sorprendidos de ver a dos occidentales en moto, nos mostraron una habitación vacía, y muy sucia, por cierto, donde instalamos la tienda. No había baño, pero si un pozo rodeado de algunas cañas de bambú para tener algo de privacidad. Me lavé lo más rápido que pude esperando que no hubiera miradas indiscretas. Hay que pensar que estábamos en un cuartel militar donde solo viven hombres y en una región donde a las mujeres solo se les ve la cara. Cuando volví a la habitación donde habíamos colocado la tienda de campaña, mi compañero de viaje se fue para lavarse él. Fue entonces cuando un militar entró y empezó a tocarme y a querer besarme. Salí corriendo, busqué a mi amigo y le dije que nos fuéramos. No quería pasar la noche allí.

iskandar usman al farlaky

Aquí terminamos durmiendo, en el jardín de un político de la zona.

Fue una locura porque ya era oscuro, teníamos todo nuestro equipaje fuera de la moto y la tienda de campaña montada. Recogimos todo, subimos a la moto y nos marchamos sin saber a dónde ir. Una media hora después pasamos por delante de una casa donde vimos que tenían un gran jardín y estaban celebrando una especie de fiesta. Se trataba de la casa de Iskandar Usman Al Farlaky, al parecer un famoso político de un partido nacionalista de Aceh. Estuvimos charlando con un montón de gente, nos invitaron a cenar, nos presentaron a más gente y finalmente, cuando todos se habían ido, montamos la tienda en el jardín y dormimos ahí. Que locura todo.

Al día siguiente, después de unas horas de conducción, entramos en la provincia de Sumatra Norte y llegamos a Medan. Pasamos 8 intensos días en Aceh, una región muy distinta al resto de Indonesia. No fue fácil, socializamos mucho, dormimos poco, llevé prácticamente la misma ropa todo el tiempo ya que no tenía ropa adecuada (que cubra y holgada), pasamos mucho calor y no fueron días de viaje relajado precisamente. Pero me llevo un inmenso regalo de haber conocido a tanta gente buena y generosa que nos abrieron sus casas, nos hicieron partícipes de sus vidas y pudimos ver como se han recuperado después de la grave tragedia que sufrieron en 2004. Definitivamente, Aceh ya es uno de los muchos rinconcitos del mundo que se lleva una parte de mi corazón.  


 

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